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Escrito por Juan Bautista Paniagua   
Jueves, 19 de Mayo de 2011 17:39

Una tarea fascinante

LA MISION CONTINENTAL PERMANENTE

Uno de los ecos más significativos de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe realizado en el año 2007 en Aparecida, Brasil, es sin duda, la clara insistencia de los sucesores de los Apóstoles, los Obispos, de esta parte del mundo, acerca de la necesidad imperiosa que tiene la Iglesia de romper moldes pastorales ya obsoletos que han dejado de favorecer la transmisión de la fe a las nuevas generaciones, y buscar nuevos caminos para que la evangelización alcance a todos, especialmente a los bautizados en la Iglesia católica que constituye no menos del 90% de la población latinoamericana, y que hoy están alejados de Jesucristo y de la Iglesia, e incluso ya no se reconocen miembros de ella.

 

La tarea que tiene la Iglesia en esta parte del mundo para las próximas décadas es la Gran Misión de salir a buscar a las ovejas extraviadas y perdidas para auxiliarlas y llevarlas de nuevo al redil.  Esta es la tarea que corresponde a cada comunidad eclesial, a cada diócesis, a cada parroquia, a cada capilla, a cada grupo, a cada movimiento.  Se trata de una tarea que no admite ni dilación ni excusas.  La salvación de muchos depende de que los líderes asuman la conciencia de este deber misionero impostergable.

Urge la necesidad de que todos los fieles, no sólo los ordenados y consagrados, sino también todos los laicos asuman su tarea en esta gran empresa, pues su presencia en la tarea pastoral está cambiando el rostro de la Iglesia y su protagonismo será cada vez más decisiva, lo que implica la grave tarea de formarse para emprender con posibilidades de éxito la grandiosa tarea.

“Vayan a todas las gentes de todas las naciones y hagan que todos sean mis discípulos”

Este imperativo exige un cambio profundo de visión, de actitudes y metodologías pastorales, en fin un cambio profundo de mentalidad y de la manera de hacer actualmente la pastoral.

Jesús dio todo de sí por la salvación de los hombres.  A cada uno nos toca hoy poner nuestra parte para que el mensaje de salvación llegue a todos.  Vale la pena.  No esperes más.  Involúcrate en esta tarea que de tu decisión depende la salvación de muchos.