Dotar a la Iglesia de agentes calificados que le permita pasar de una pastoral sacramentalista a una pastoral evangelizadora, es decir, que posibilite la conversión pastoral de la Iglesia (cf. DSD 30).

“Para que se dé una pastoral verdaderamente incisiva y eficaz hay que desarrollar la formación de los formadores, poniendo en funcionamiento los cursos oportunos o escuelas para tal fin. Formar a los que a su vez, deberán empeñarse en la formación de los fieles laicos…” (Ch.L. 63).